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Sulpicia Vulturi

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Sulpicia Vulturi

Mensaje por Sulpicia Vulturi el Dom Dic 12, 2010 1:32 pm

Nombre completo: Sulpicia Vulturi

Raza: Vampira

Edad: nací en 1490 , fui transformada a los 22 años.

Lugar de origen: Roma, Italia.

Don: puedo ver lo que está pasando en este instante.


Historia personal:

Mi nombre es Sulpicia y llevo una vida plenamente feliz al lado de mi marido, Aro, de mi actual familia y de los leales y fieles miembros de la guardia Vulturi.

Nací en Roma, y los que creía mis padres me procuraron una infancia feliz, con trece años contraje unas fiebres muy raras que casi causan mi muerte, por lo que me trasladaron a Volterra, para ser visitada por un joven médico que había alcanzado gran fama en Italia debido a sus grandes conocimientos y su bien hacer. El Dr. Cullen me salvó la vida, cuando ya había sido desahuciada.

La primera vez que vi a mi marido fue, como digo a los 13 años, y en el castillo en que ahora vivo, cuando fui con mis padres a agradecer personalmente al Dr. Cullen todo lo que había hecho por nosotros.

Nuestras miradas se cruzaron apenas un momento y supe en ese preciso instante que me había enamorado irremediablemente y para siempre, entonces no sabía que ese para siempre sería literal.

Años más tarde supe que Aro sintió lo mismo, y que pudo ver en mi la dulzura y la inocencia que nunca hasta ese preciso instante le habían conmovido, por lo que en un acto de amor sin precedentes hasta ese momento renunció a mí.

Y no lo hubiera hecho, me hubiera transformado en ese preciso momento si hubiera podido contemplar el futuro, que al parecer, el destino me tenía reservado.

Dos años después de mi primer encuentro con Aro, de nuevo en Roma y tras haber soñado con sus ojos y haber sentido su presencias todas y cada una de esas noches, mis verdaderos orígenes salieron a la luz de repente, al ser reconocida legítimamente por mi verdadero padre, el Cardenal Rodrigo Borgia, que en esos momentos se hallaba al frente del Vaticano como el papa Alejandro VI.


Mi verdadera madre era Vanozza Catanei, que había sido su amante y había concebido a cinco de sus hijos, mis hermanos se llamaban César, Juan, Lucrecia y Jofre.

Yo era la más pequeña de los cinco, y me habían mantenido oculta debido a intrincadas y oscuras intrigas palaciegas.

Mi nombre de soltera, era Sulpicia Borgia, y se me descubrió un destino de intrigas, incesto, dominio de toda clase de venenos y asesinatos, del que no podría escapar, dado que debía tomar el relevo de mi hermana, no sólo en el arte del asesinato frío y sibilino, sino en el lecho de mi hermano e incluso de mi padre.

De ese destino escalofriante me libró mi querido esposo, pues si bien durante los siguientes años me iniciaron en el difícil arte del dominio de todo tipo de venenos y de estrategias palaciegas, puede librarme de compartir el lecho familiar.


El ansia de poder de mi padre, el Papa Alejandro VI y su afán de dominar el mayor número de reinos, tras conquistar el de Nápoles, le llevó a concertar mi matrimonio con Alfonso d’ Este, Príncipe de Ferrara, en el año 1512, y al enlace fueron invitados todos los Príncipes y dignatarios de todos los territorios de los diferentes reinos.


Ese día, el 24 de Julio de 1512, vestida de un blanco níveo e inmaculado, el pasillo central de la Catedral de San Pedro en el Vaticano se me estaba haciendo larguísimo, pero no quería que el mismo se terminara, junto al altar esperaba el que iba a ser mi esposo, y los más significativos dignatarios que serían los testigos establecidos por mi padre.


Al llegar al final del pasillo y subir los tres peldaños la piernas me temblaban, incluso por momentos sentía que la vista se me nublaba, uno a uno los testigos tomaban mi mano y recitaban sus parabienes, hasta que el último de ellos tomó con tal delicadeza mi mano, que sin querer alcé mi vista, su mano estaba helada.


Nuestras miradas volvían a encontrarse después de diez años, y el roce de su mano devino en un gesto más pertinaz, supe en ese momento que él podía sentir mi historia, y tuve la sensación que de algún modo podía adivinar mi destino.

Tuve la certeza de que jamás podría volver a amar a nadie, era una locura pero lleva amándole diez largos años, parecía no querer soltar mi mano, cerré los ojos un instante y sólo pude pensar una cosa, que grité para mis adentros: “Te amo”.

Cuando abrí los ojos me llevaba en sus brazos, franqueados por Cayo y Marco, sus dos hermanos, recorríamos juntos, en dirección contraria el largo pasillo.

Gritos, chillidos, conmoción generalizada iban creciendo a nuestras espaldas.

Abandonamos Roma protegidos por su guardia. Fue el inicio de las hostilidades con Roma y con la Santa Sede.

Tras varios días de viaje, al hallarnos en la seguridad de su feudo, me transformó en lo que soy ahora, ni un solo día me he arrepentido.

Durante años después solíamos bromear diciendo que yo era su Helena de Troya y él mi Paris.

Hace casi 500 años mi esposo puso el mundo a mis pies, pero no era necesario, pues él es todo mi mundo.
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Re: Sulpicia Vulturi

Mensaje por Edward Cullen el Dom Dic 12, 2010 5:55 pm

Muy buena ficha :D Aceptada, te cambio el nombre y bienvenida :)










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